El Fuel Surcharge o también conocido como recargo por combustible, es un cargo que los transportistas cobran a sus clientes para garantizar que no se generarán pérdidas debido al cambio constante en el coste del diésel. Puede ser cobrado de forma diaria, semanal o mensual.

Este recargo está regulado por el gobierno y se repercute la variación del precio del combustible en factura.

En este sentido, la norma señala que cuando el precio del combustible hubiese variado entre el día de celebración del contrato y el momento de realizarse el transporte, la agencia incrementará o reducirá, en su caso, el precio inicialmente pactado, siempre que el precio del combustible hubiera experimentado una variación igual o superior al 5%, salvo que, expresamente y por escrito, se hubiera pactado un umbral menor previa o simultáneamente a la celebración del contrato.

Los precios medios del gasóleo (Impuestos incluidos) se publican por el Ministerio para la Transición Ecológica y el reto demográfico.